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jueves, 5 de enero de 2012

ARROZ EN COSTRA.

Plato heredado por mi mujer. Herencia de su madre. Herencia de su tierra: Vinaróz, Castellón.

Excelente arroz seco con sabor a puchero. La clave del plato es la calidad del puchero. Si el puchero no es bueno, el plato no saldrá bueno.

Cuando hagáis puchero, reservad para el día siguiente 1/2 litro del caldo para hacer el arroz en costra.

Se puede cocinar con chistorra, con cualquier chorizo. El chorizo asturiano ahumado, para mi, le va perfecto. Se puede tunear con lomo, panceta...

Para un buen puchero: unas buenas hortalizas frescas (zanahoria, patata, puerro, apio, nabo), sus garbanzos. El hueso salao y la corteza. Pollo. Papada de cerdo. Jarrete de ternera. Y un hueso de jamón. A ebullición potente 45 minutos y a fuego medio-bajo otras dos horitas. Hasta que el caldo esté bien blanquito y exhale ese característico e inconfundible olor.

Una vez tengamos el caldo del puchero, y, al día siguiente, que está más rico todavía, cocinamos el arroz en costra.

DIFICULTAD: COMPLICATI.


INGREDIENTES (Para cuatro personas)

1/2 litro de caldo de puchero.
200 grs de arroz.
220-250 grs de chistorra o chorizo. (Admite algo de panceta y/o lomo de cerdo, aparte de la chistorra, incluso, algo de morcilla le iría muy bien)
3 huevos.

ELABORACIÓN:

Digo que la dificultad es complicati porque tenemos que hacer primero el puchero y al día siguiente el arroz. No es una receta que podamos preparar en un momento o en un antojo. Técnicamente no es complicada pero sin el puchero, no podemos hacer nada. Y para hacer un buen puchero, pues eso, tiempo, cariño y buenos productos de huerta y carcinería.

No lo he probado nunca, pero el caldo de un buen cocido, le tiene que ir de miedo al arroz en costra. Con otro toque. Las variaciones pueden ser muchas.

Corta la chistorra en pedazos de 2 cm. Rehógala en dos cucharadas de aceita de oliva, que suelte su jugo en la sartén. Echa el arroz en la sarten y empápalo con el jugo que han soltado las chistorras, no retires la chistorrza, mézclala con el arroz mientras lo rehogas. El arroz se tornará rojizo. Tuéstalo un poco.

Mientras se rehoga el arroz con la chistorra, calienta en un cazo 1/5 litro de caldo de puchero.

Cuando ya huelas el tostado del arroz, incorpora el caldo de puchero muy caliente a la sartén, que hierva casi inmediatamente. Déjalo en ebullición con el fuego a tope 10 minutos. Luego baja a fuego medio-bajo otros 10-15 minutos hasta que el arroz quede seco.

Vuelca el arroz en cazuelitas de barro individuales (4) o en un recipiente de barro grande para que luego, los comensales se sirvan desde el centro de la mesa, como en una paella. La presentación al gusto.

Bate tres huevos y repártelos por las cazuelitas o viértelos en el recipiente grande, que cubra toda la superficie del arroz.

Introduce el arroz en el horno precalentado 220º. Sólo con calor por arriba. Entre 10 y 15 minutos, que el huevo cuaje y forme la costra característica de este plato. Esa costra dura de arroz tostado y huevo, en la que quedan clavados los trozos de chistorra y emergen a lo largo y ancho de la costra.

Es importante verificar el cuaje del huevo. Si lo sacamos antes de tiempo, la costra puede estar formada, pero dentro el huevo estará crudo y no mola nada. O aún peor, pasarnos y que el huevo se haga demasiado, entonces el huevo adquiere un sabor a tortilla demasiado hecha que destroza el plato.

Es un primer plato contundente, para mi, plato único. Un sabadete, es una delicia.

Luego incita darte una buena siesta.

Mmmmm. De lujo. Cómo un señor.

domingo, 1 de enero de 2012

ARROZ CON LECHE

Qué gran postre. Tradicional. Histórico. Me recuerda a mi infancia. Lo hacía y lo hace mi abuela Josefa que quita el sentío. A mi tía madrina Angelita también le queda de muerte.

Aquí va un postre que traslada. Es un auténtico flash-back. Es el secreto de las Amas de Casa de toda la vida. Es un plato que puede ser merienda, incluso, hoy día, perfecto para un Branch, como llaman los norteamericanos a ese tentempie entre su desayuno de las 7h/8h y su almuerzo de las 12h/13h.

Al cocinarlo sentimos la esencia de una historia, de una cultura transmitida en el calor del fogón del hogar. Se disfruta tanto cocinándolo, como saboreándolo.

Bueno, espero que lo disfrutéis, y que lo disfrutéis con vuestros hijos, sobrinos, ahijados, hijos de amigos y niñería en general. Y comedlo vosotros, mayores, y volvereis a la infancia a la primera cucharada. El efecto en boca es un eterno retorno al pasado. El mismo que sentirán tus hijos dentro de 30 años cuando lo cocinen con tus nietos. Dales este recuerdo imborrable.

Que siga rulando!!!

P.D.- Sacadlo en un cumpleaños y no quedará ni gota.

DIFICULTAD - PARECE CHUPAO, PERO TIENE SU AQUEL.

INGREDIENTES (4 personas)


1´5 l de leche.
200 grs de arroz.
100 grs de azúcar o 20 pastillitas de edulcorante.
1 palito de canela.
1/2 litro de agua.
Canela molida.
Corteza de medio limón.
Sal.

ELABORACIÓN

En una cazuela ponemos un litro de agua con un pellizco de sal. Lo llevamos a ebullición.




















Tenemos preparados los 200 gramos de arroz.



 Incorporamos los 200 gramos de arroz, y lo removemos sin parar durante 5 minutos.




















Mientras, en otro cazo, calentamos un litro de leche con la rama de canela y la corteza de medio limón.




Colamos el arroz y tiramos el agua.




















Volvemos a echar el arroz en la olla vacía e incorporamos la leche caliente con la canela y el limón.




No paramos de remover mientras lo llevamos a ebullición. Lo dejamos hervir cinco minutos, sin parar de remover lentamente y con cariño.




















 A la vez, calentamos el medio litro restante de leche en el otro cazito.




Cuando el arroz haya hervido los cinco minutos en la leche con la canela y el limón, añadimos el medio litro de leche caliente. Lo colamos para evitar incorporar nata.




















Lo dejamos cocer todo a fuego medio-bajo, sin parar de remover, mientras el arroz, poco a poco se va haciendo, va chupando la leche, va engordando.




En este punto toda tu cocina debe exhalar un embriagador aroma a canela y limón.




















Lo cocemos todo, lentamente, no paramos de remover, con lentitud y parsimonia. La leche sigue reduciendo y el arroz se va haciendo. Va apareciendo la textura final del plato.





Dos minutos antes de que el arroz esté en su punto...




Añadimos el azucar o edulcorante. Yo siempre utilizo edulcorante porque cocino este postre para mi mujer e hija Andrea, y las dos son diabéticas, así que, deben disfrutarlo igual, pero sin azúcar. Sale muy bueno igualmente, a ellas les encanta. Para el edulcorante uso unas veinte pastillitas y las machaco en el mortero para incorporarlas en polvo. Si echamos el azúcar junto al arroz, tarda mucho en cocinar. Es mejor echarlo justo antes de que el arroz esté en su punto, tarda una media hora menos.




















Echamos el azúcar, el arroz terminar de absorver la leche y queda untuoso, parecida a la textura de un arroz meloso o Risotto.




















Volcamos en cazuelitas de barro de presentación. Recuperamos la corteza de limón y la canela. Lo limpiamos y lo utilizamos para decorar las porciones individuales. Espolvoreamos con canela en polvo.




Lo dejamos enfriar en temperatura ambiente media hora. Luego lo metemos un par de horas en la nevera y listo para comer.




Cómo postre de comida o cena. Cómo merienda. Cómo Branch.

Un clásico básico. Que lo disfrutéis.